"Magistral (...) La fórmula perfecta del cine emocional, quizá sentimental. (...) Unos diálogos hilvanados con muchísima gracia; una trama en espiral que se agarra al estómago (...) interpretaciones memorables" (Luis Martínez: Diario El Mundo)
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"Estamos en el territorio del gran cine, del clasicismo, de un universo tan rico como complejo en el que todo tiene sentido, te envuelve, te sugiere, te implica y te conmueve." (Carlos Boyero: Diario El País)
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"Hay películas que funcionan a la perfección: ésta es una. (...) hay tanta electricidad y calor en las relaciones de los personajes (...) y los momentos de fibra y de nervio son tantos y tan corpulentos que tapan alguna flaqueza o titubeo. (...) Puntuación: **** (sobre 5)." (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)
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"Una buenísima trama criminal, una estremecedora historia de amor y unos actores superlativos (...) Es una de esas películas que huelen a premios se miren desde donde se miren." (M. Torreiro: Fotogramas)
sábado 21 de noviembre de 2009
"El secreto de sus ojos", de Campanella, con Ricardo Darín. El martes 24 de noviembre a las 21 h en los Multicines Benavente
sábado 14 de noviembre de 2009
miércoles 4 de noviembre de 2009
lunes 2 de noviembre de 2009
miércoles 28 de octubre de 2009
domingo 25 de octubre de 2009
"Mi nombre es Harvey Milk" el martes 27 de octubre a las 21h, en los Multicines Benavente.
Ficha técnica y artística
Título V.O.: Milk
Año de producción: 2008
Distribuidora: Universal Pictures Spain
Género: Biográfica
Clasificación: No recomendado menores de 13 años
Estreno: 9 de enero de 2009
Director: Gus Van Sant
Guión: Dustin Lance Black
Música: Danny Elfman
Fotografía: Harris Savides
Intérpretes: Sean Penn (Harvey Milk),
Diego Luna (Jack Lira), Josh Brolin (Dan White), Victor Garber (alcalde Moscone), Emile Hirsch (Cleve Jones), Alison Pill (Anne Kronenberg), James Franco (Scott Smith)
Diego Luna (Jack Lira), Josh Brolin (Dan White), Victor Garber (alcalde Moscone), Emile Hirsch (Cleve Jones), Alison Pill (Anne Kronenberg), James Franco (Scott Smith)Sinopsis
En los años 70, Harvey Milk y su compañero sentimental Scott tienen una tienda en San Francisco que se convierte en un reclamo para los gays. La apuesta de Milk por la igualdad de derechos no pasa desapercibida en el barrio y, poco a poco, se adentra en una carrera política con apoyos de todo tipo. Su intención de llegar al gobierno municipal le aleja de Scott, acercándole a otros hombres. Cuando Harvey Milk es elegido concejal, romperá muchas barreras, pero también ganará peligrosos enemigos.
"Mi nombre es Harvey Milk" recorre los últimos ocho años de vida del primer gay reconocido en ocupar un cargo público. Eran tiempos difíciles, la década americana de los 70, pero Milk logró hacerse un hueco en la política del cambio, empezando por ganarse el apoyo de sus vecinos en el barrio obrero de Castro. Tras su asesinato en 1978, sólo un año después de ser elegido concejal de San Francisco, se convirtió en un icono social por su perfil de luchador. La idea de la película surge del oscarizado documental "The Times of Harvey Milk", aunque se ha preferido dar prioridad a las tramas políticas sobre las personales.
Gus Van Sant, el director de "Last days" y "El indomable Will Hunting", ha contado con un reparto de lujo para este proyecto. Sean Penn (Mystic River) pone rostro a Harvey Milk, mientras que James Franco (Spider-Man 3) y Diego Luna (Sólo quiero caminar) hacen lo propio con sus amantes. También intervienen Emile Hirsch (Hacia rutas salvajes), Josh Brolin (No es país para viejos) y Alison Pill (Como la vida misma). La película fue presentada en el Festival de Venecia.
Crítica
Gus Van Sant se toma un receso, abandona por un instante los laberintos identitarios de la taciturna generación grunge, fotografiada en largos pasillos desiertos desde la espalda y en el meollo de tiempos muertos que parecen ser eternos, para volver al cine de encargo, que no visita desde hace casi una década, y bañarse en un mar de nominaciones al Oscar. Ahora bien, las distancias son relativas, y el Van Sant de "Mi nombre es Harvey Milk" se entiende muy bien con el de "Last days". Al fin y al cabo su empeño es el dibujo de un icono incomprendido, un hombre visionario y muy por delante del tiempo que le ha tocado vivir. Un rebelde con o sin causa, un emblema generacional y un fenómeno mediático en distinta escala.
Más allá del tono del relato propiamente dicho, evidentemente diverso, el Harvey Milk de su última película proyecta los mismos fantasmas y parecidas sombras de las que proyectaba el Kurt Cobain de "Last days".
El desenlace trágico y abrupto de ambas vidas no es sino el pegamento que une los cabos, en otros aspectos muy divergentes, de ambas propuestas. De ese modo nos encontramos con un Van Sant versión mainstream, sí, pero no tanto como el de "El indomable Will Hunting" o "Descubriendo a Forrester". La madurez es un grado y el director de "Mi Idaho privado" se aviene a ser universal, a pisar el suelo del cine Hollywood, pero ya divorciado del academicismo obtuso de su etapa más comercial. Volver al pasado sería como renegar de los cambios metabólicos irreversibles operados por su cine en el trayecto a través del existencialismo generacional insobornable de sus últimas películas clandestinas.
"Mi nombre es Harvey Milk" es un cine mucho más auténtico y visceral, más personal si se quiere, que el de la etapa Will Hunting, y sin embargo hay un muro que Van Sant se muestra incapaz de franquear: el de los corsés narrativos del biopic clásico. Insertando imágenes de archivo, renunciando de salida a la estructura lineal de la biografía hagiográfica, desde el movimiento incesante y la mecánica impecable de un montaje dinámico y proverbialmente fragmentario, Van Sant ejecuta el desafío con toneladas de oficio y no menos cantidad de solvencia. Y a pesar de todo, a pesar de la precisión en los trazos que sostienen el retrato del héroe, a pesar de la soberbia factura global del mecanismo, "Mi nombre es Harvey Milk" se deja ir emulando defectos universales del desagradecido género de la biografía fílmica.
Por un lado los brochazos que definen el elenco casi al completo de personajes secundarios, superficialmente citados y caracterizados, por otro los vicios beatíficos y unilineales del biopic esquemático, y por otro la dictadura de las imitaciones y el desfile de parecidos razonables. "Mi nombre es Harvey Milk" es un biopic sólido pero no memorable, una bisagra entre el cine de autor recalcitrante y el cine comercial y académico en la que Van Sant se encuentra cómodo pero no suelto, correcto pero no sembrado.
Homenaje de fondo a todos los mártires que son y han sido en la pelea por los derechos civiles de cualquier tiempo y condición, la película es un estimable tributo a la sombra gigantesca de un luchador admirable y semidesconocido. La cinta de Van Sant le canta las cuarenta a los alérgicos crónicos a la integración de la cultura gay en los estratos superiores de la sociedad y la política. Pero también a los que niegan por cerril resistencia al progreso el oxígeno a los que piensan y caminan de otra manera. Ahora y siempre. El rapapolvo a esos dinosaurios sociales, sin embargo, no tiene nada de extraordinario, y la profundidad del discurso es corta y escasa. Van Sant, como Sean Penn, sale más que airoso del empeño. Pero la excelencia les queda lejos a ambos. Sospecho que de haber sido estrenada en marzo los Oscar ni los hubiera olido.
En los años 70, Harvey Milk y su compañero sentimental Scott tienen una tienda en San Francisco que se convierte en un reclamo para los gays. La apuesta de Milk por la igualdad de derechos no pasa desapercibida en el barrio y, poco a poco, se adentra en una carrera política con apoyos de todo tipo. Su intención de llegar al gobierno municipal le aleja de Scott, acercándole a otros hombres. Cuando Harvey Milk es elegido concejal, romperá muchas barreras, pero también ganará peligrosos enemigos.
"Mi nombre es Harvey Milk" recorre los últimos ocho años de vida del primer gay reconocido en ocupar un cargo público. Eran tiempos difíciles, la década americana de los 70, pero Milk logró hacerse un hueco en la política del cambio, empezando por ganarse el apoyo de sus vecinos en el barrio obrero de Castro. Tras su asesinato en 1978, sólo un año después de ser elegido concejal de San Francisco, se convirtió en un icono social por su perfil de luchador. La idea de la película surge del oscarizado documental "The Times of Harvey Milk", aunque se ha preferido dar prioridad a las tramas políticas sobre las personales.

Gus Van Sant, el director de "Last days" y "El indomable Will Hunting", ha contado con un reparto de lujo para este proyecto. Sean Penn (Mystic River) pone rostro a Harvey Milk, mientras que James Franco (Spider-Man 3) y Diego Luna (Sólo quiero caminar) hacen lo propio con sus amantes. También intervienen Emile Hirsch (Hacia rutas salvajes), Josh Brolin (No es país para viejos) y Alison Pill (Como la vida misma). La película fue presentada en el Festival de Venecia.
Crítica
Gus Van Sant se toma un receso, abandona por un instante los laberintos identitarios de la taciturna generación grunge, fotografiada en largos pasillos desiertos desde la espalda y en el meollo de tiempos muertos que parecen ser eternos, para volver al cine de encargo, que no visita desde hace casi una década, y bañarse en un mar de nominaciones al Oscar. Ahora bien, las distancias son relativas, y el Van Sant de "Mi nombre es Harvey Milk" se entiende muy bien con el de "Last days". Al fin y al cabo su empeño es el dibujo de un icono incomprendido, un hombre visionario y muy por delante del tiempo que le ha tocado vivir. Un rebelde con o sin causa, un emblema generacional y un fenómeno mediático en distinta escala.
Más allá del tono del relato propiamente dicho, evidentemente diverso, el Harvey Milk de su última película proyecta los mismos fantasmas y parecidas sombras de las que proyectaba el Kurt Cobain de "Last days".El desenlace trágico y abrupto de ambas vidas no es sino el pegamento que une los cabos, en otros aspectos muy divergentes, de ambas propuestas. De ese modo nos encontramos con un Van Sant versión mainstream, sí, pero no tanto como el de "El indomable Will Hunting" o "Descubriendo a Forrester". La madurez es un grado y el director de "Mi Idaho privado" se aviene a ser universal, a pisar el suelo del cine Hollywood, pero ya divorciado del academicismo obtuso de su etapa más comercial. Volver al pasado sería como renegar de los cambios metabólicos irreversibles operados por su cine en el trayecto a través del existencialismo generacional insobornable de sus últimas películas clandestinas.
"Mi nombre es Harvey Milk" es un cine mucho más auténtico y visceral, más personal si se quiere, que el de la etapa Will Hunting, y sin embargo hay un muro que Van Sant se muestra incapaz de franquear: el de los corsés narrativos del biopic clásico. Insertando imágenes de archivo, renunciando de salida a la estructura lineal de la biografía hagiográfica, desde el movimiento incesante y la mecánica impecable de un montaje dinámico y proverbialmente fragmentario, Van Sant ejecuta el desafío con toneladas de oficio y no menos cantidad de solvencia. Y a pesar de todo, a pesar de la precisión en los trazos que sostienen el retrato del héroe, a pesar de la soberbia factura global del mecanismo, "Mi nombre es Harvey Milk" se deja ir emulando defectos universales del desagradecido género de la biografía fílmica.
Por un lado los brochazos que definen el elenco casi al completo de personajes secundarios, superficialmente citados y caracterizados, por otro los vicios beatíficos y unilineales del biopic esquemático, y por otro la dictadura de las imitaciones y el desfile de parecidos razonables. "Mi nombre es Harvey Milk" es un biopic sólido pero no memorable, una bisagra entre el cine de autor recalcitrante y el cine comercial y académico en la que Van Sant se encuentra cómodo pero no suelto, correcto pero no sembrado.
Homenaje de fondo a todos los mártires que son y han sido en la pelea por los derechos civiles de cualquier tiempo y condición, la película es un estimable tributo a la sombra gigantesca de un luchador admirable y semidesconocido. La cinta de Van Sant le canta las cuarenta a los alérgicos crónicos a la integración de la cultura gay en los estratos superiores de la sociedad y la política. Pero también a los que niegan por cerril resistencia al progreso el oxígeno a los que piensan y caminan de otra manera. Ahora y siempre. El rapapolvo a esos dinosaurios sociales, sin embargo, no tiene nada de extraordinario, y la profundidad del discurso es corta y escasa. Van Sant, como Sean Penn, sale más que airoso del empeño. Pero la excelencia les queda lejos a ambos. Sospecho que de haber sido estrenada en marzo los Oscar ni los hubiera olido.
miércoles 21 de octubre de 2009
Mi nombre es Harvey Milk de Gus Van Sant, El martes 27 de octubre a las 21 horas en los Multicines Benavente
martes 20 de octubre de 2009
"Lejos de ella", de Sarah Polley, el martes 20 a lñas 21 h.
Ficha Técnica y Artística Título: Lejos de ella
Título original: Away from her
Dirección: Sarah Polley
País: Canadá
Año: 2006
Duración: 110 min.
Género: Drama, Romance
Reparto: Gordon Pinsent, Stacey LaBerge, Julie Christie, Olympia Dukakis, Deanna Dezmari, Clare Coulter, Thomas Hauff, Alberta Watson, Grace Lynn Kung, Lili Francks, Andrew Moodie, Wendy Crewson, Judy Sinclair, Tom Harvey, Carolyn Hetherington, Melanie Merkosky, Kristen Thomson, Jessica Booker, Janet van de Graaf, Michael Murphy, Vanessa Vaughan, Catherine Fitch, Ron Hewat, Jason Knight, Nina Dobrev
Web: www.notrofilms.com/lejosdeella
Distribuidora: Notro Films
Productora: Echo Lake Productions (I), Film Farm, The, Foundry Films, Pulling Focus Pictures
Dirección: Sarah Polley
Dirección artística: Benno Tutter
Diseño de producción: Kathleen Climie
Efectos especiales: Geoff Hill, Jasmine Gorett Vala, Kirk Middleton, Mark Ahee, Michael Gagnon
Efectos visuales: Andrew Pascoe, Christie Friesen, Derek Bonin, Doug Kilgore, Eric Myles, Jordan Nieuwland, Mark Kueper, Sam Komaromi
Fotografía: Luc Montpellier
Guión: Sarah Polley
Guionista cortometraje: The Bear Came Over the Mountain: Alice Munro
Maquillaje: Catherine Viot, Micheline Trépanier, Réjean Goderre, Zinka Shankland
Montaje: David Wharnsby
Música: Jonathan Goldsmith
Producción ejecutiva: Atom Egoyan, Doug Mankoff
Sonido: Barry Gilmore, Bill McMillan, Chris McLeod, David McCallum, David Rose, Erik Culp, Jane Tattersall, Janice Ierulli, Joe Morrow, John Dykstra, John Elliot, John Naslen, Kathy Choi, Kirk Lynds, Lou Solakofski, Mandy Ley, Marilee Yorston, Martin Lee, Matthew Stark, Paul Talbott, Ronayne Higginson, Steve Hammond, Sue Conley
Vestuario: Crystal Silden Debra Hanson Emily McHugh, Jozi Conte, Stacy Laliberte
Título original: Away from her
Dirección: Sarah Polley
País: Canadá
Año: 2006
Duración: 110 min.
Género: Drama, Romance
Reparto: Gordon Pinsent, Stacey LaBerge, Julie Christie, Olympia Dukakis, Deanna Dezmari, Clare Coulter, Thomas Hauff, Alberta Watson, Grace Lynn Kung, Lili Francks, Andrew Moodie, Wendy Crewson, Judy Sinclair, Tom Harvey, Carolyn Hetherington, Melanie Merkosky, Kristen Thomson, Jessica Booker, Janet van de Graaf, Michael Murphy, Vanessa Vaughan, Catherine Fitch, Ron Hewat, Jason Knight, Nina Dobrev
Web: www.notrofilms.com/lejosdeella
Distribuidora: Notro Films
Productora: Echo Lake Productions (I), Film Farm, The, Foundry Films, Pulling Focus Pictures
Dirección: Sarah Polley
Dirección artística: Benno Tutter
Diseño de producción: Kathleen Climie
Efectos especiales: Geoff Hill, Jasmine Gorett Vala, Kirk Middleton, Mark Ahee, Michael Gagnon
Efectos visuales: Andrew Pascoe, Christie Friesen, Derek Bonin, Doug Kilgore, Eric Myles, Jordan Nieuwland, Mark Kueper, Sam Komaromi
Fotografía: Luc Montpellier
Guión: Sarah Polley
Guionista cortometraje: The Bear Came Over the Mountain: Alice Munro
Maquillaje: Catherine Viot, Micheline Trépanier, Réjean Goderre, Zinka Shankland
Montaje: David Wharnsby
Música: Jonathan Goldsmith
Producción ejecutiva: Atom Egoyan, Doug Mankoff
Sonido: Barry Gilmore, Bill McMillan, Chris McLeod, David McCallum, David Rose, Erik Culp, Jane Tattersall, Janice Ierulli, Joe Morrow, John Dykstra, John Elliot, John Naslen, Kathy Choi, Kirk Lynds, Lou Solakofski, Mandy Ley, Marilee Yorston, Martin Lee, Matthew Stark, Paul Talbott, Ronayne Higginson, Steve Hammond, Sue Conley
Vestuario: Crystal Silden Debra Hanson Emily McHugh, Jozi Conte, Stacy Laliberte
Sinopsis

Hermosa y conmovedora historia de amor sobre la memoria y sobre los tortuosos e indescriptibles vericuetos de un largo matrimonio: Grant y Fiona, que llevan 50 años casados, poseen un sentido del compromiso aparentemente inquebrantable y una vida llena de ternura y humor. Esta serenidad sólo se ve perturbada cuando, ocasionalmente, Fiona hace alguna referencia comedida al pasado, dando la sensación de que el matrimonio no siempre ha sido un cuento de hadas. Esta tendencia de Fiona, unida a su evidente pérdida de memoria, producen unos momentos de tensión que ambos suelen romper con algún comentario desenfadado. Pero cuando estos fallos de memoria se vuelven más evidentes y dramáticos, ninguno de los dos puede seguir eludiendo la realidad: Fiona padece la enfermedad de Alzheimer

Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky
Habría que plantearse recurrentemente cuál el rol que se les da a los veteranos en Hollywood. Un actor mayor morirá haciendo papeles como “el abuelo sabio”, “el maestro”, “el viejo agónico”, y si alguna vez ostentó el papel de galán, a los setenta se afianzará en el papel de galán maduro, conquistando jovencitas. Si tan pocas opciones se le aparecen a un actor, imaginemos lo que sucede con las actrices, humilladas, despreciadas y olvidadas en cuanto empiezan a florecer sus arrugas. Caso aparte fue, este año, El atardecer, donde un grupo de enormes estrellas de edad avanzada se dieron cita para interpretar papeles escritos para su lucimiento. Lejos de ella es una película distinta a aquel drama, pero esta introducción vale para referirse a Julie Christie, actriz británica y estrella de Hollywood, con memorables papeles como el de Lara Antipova en Doctor Zhivago, o el de Diana Scott en Darling, por el cual ganó un Oscar a Mejor Actriz. Christie participó recientemente en películas importantes como la tercera entrega de Harry Potter, o Descubriendo Nunca Jamás. Participar, se sabe, no es brillar, y era necesario que alguien se anime a desempolvar su brillo de antaño. En Hollywood le hubieran aplicado una vieja receta, la habrían convertido en una anciana enferma y desvalida. Lejos de ella no es distinta por ser canadiense. Es, en todo caso, distinta porque cuenta con una directora que conoce y confía en los actores que ha convocado, y porque todos saben hacer lo suyo sin cargar demasiado las tintas. Julie Christie no hace de anciana, porque aun la edad no se lo permite, y tampoco hace de enferma y desvalida, aún interpretando a una víctima del mal de Alzheimer, que lentamente va olvidándose de todo, incluyendo a su marido, cuya devoción por ella lo obliga a aceptar la situación y acompañarla en ese doloroso proceso. Christie encarna el papel de Fiona con dulzura y calidez, acompañada por una cámara que le regala los mejores planos que le han hecho en años. Gordon Pinsent (Grant, el abnegado marido), actor canadiense con amplia experiencia en cine y televisión, no necesita apoyarse en el texto para su papel. Su rostro, como pocos, llena todo vacío, y poco se necesita para comprender su personaje, cuando se tiene un actor de su categoría. Dejando de lado la conciliadora escena final, Lejos de ella es un conmovedor drama que avanza sin estridencias, sin regodearse en las aristas más duras y complejas de su relato, mérito principal de su directora y de los brillantes actores que acompañan y se lucen en esta película.
Habría que plantearse recurrentemente cuál el rol que se les da a los veteranos en Hollywood. Un actor mayor morirá haciendo papeles como “el abuelo sabio”, “el maestro”, “el viejo agónico”, y si alguna vez ostentó el papel de galán, a los setenta se afianzará en el papel de galán maduro, conquistando jovencitas. Si tan pocas opciones se le aparecen a un actor, imaginemos lo que sucede con las actrices, humilladas, despreciadas y olvidadas en cuanto empiezan a florecer sus arrugas. Caso aparte fue, este año, El atardecer, donde un grupo de enormes estrellas de edad avanzada se dieron cita para interpretar papeles escritos para su lucimiento. Lejos de ella es una película distinta a aquel drama, pero esta introducción vale para referirse a Julie Christie, actriz británica y estrella de Hollywood, con memorables papeles como el de Lara Antipova en Doctor Zhivago, o el de Diana Scott en Darling, por el cual ganó un Oscar a Mejor Actriz. Christie participó recientemente en películas importantes como la tercera entrega de Harry Potter, o Descubriendo Nunca Jamás. Participar, se sabe, no es brillar, y era necesario que alguien se anime a desempolvar su brillo de antaño. En Hollywood le hubieran aplicado una vieja receta, la habrían convertido en una anciana enferma y desvalida. Lejos de ella no es distinta por ser canadiense. Es, en todo caso, distinta porque cuenta con una directora que conoce y confía en los actores que ha convocado, y porque todos saben hacer lo suyo sin cargar demasiado las tintas. Julie Christie no hace de anciana, porque aun la edad no se lo permite, y tampoco hace de enferma y desvalida, aún interpretando a una víctima del mal de Alzheimer, que lentamente va olvidándose de todo, incluyendo a su marido, cuya devoción por ella lo obliga a aceptar la situación y acompañarla en ese doloroso proceso. Christie encarna el papel de Fiona con dulzura y calidez, acompañada por una cámara que le regala los mejores planos que le han hecho en años. Gordon Pinsent (Grant, el abnegado marido), actor canadiense con amplia experiencia en cine y televisión, no necesita apoyarse en el texto para su papel. Su rostro, como pocos, llena todo vacío, y poco se necesita para comprender su personaje, cuando se tiene un actor de su categoría. Dejando de lado la conciliadora escena final, Lejos de ella es un conmovedor drama que avanza sin estridencias, sin regodearse en las aristas más duras y complejas de su relato, mérito principal de su directora y de los brillantes actores que acompañan y se lucen en esta película.
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