lunes, 15 de abril de 2013

"Juan de los muertos" de Alejandro Brugués. Martes 16 de abril a las 21 h. en los Multicines Benavente


 En la proyección contaremos con la presencia de la Diseñadora de vestuario, Esther Vaquero. Aquí luce sonrisa posando junto al Goya a la mejor película extranjera de habla hispana del 2013. Enhorabuena Esther.

martes, 9 de abril de 2013

Hoy martes 9 de abril: Un asunto real, de Nikolaj Arcel

Título original
En Kongelig Affære (Die Königin und der Leibarzt) (A Royal Affair)
Año
2012
Duración
137 min.
País
 Dinamarca
Director
Nikolaj Arcel
Guión
Nikolaj Arcel, Rasmus Heisterberg, Lars von Trier
Música
Gabriel Yared, Cyrille Aufort
Fotografía
Rasmus Videbæk
Reparto
Mads Mikkelsen, Alicia Vikander, Mikkel Boe Følsgaard, Trine Dyrholm, David Dencik
Productora
Zentropa Entertainments
Géneros
Drama. Romance | Drama de época. Histórico
Sinopsis
Para la joven Carolina Matilde (Alicia Vikander), casada siendo una adolescente con el rey de Dinamarca Christian VII, es un horror vivir con un marido ciclotímico y estrafalario que propone medidas como nombrar a su perro miembro honorario del Consejo de Estado, o que circulen en Copenhague por la noche carruajes vacíos para recoger a los borrachos. Así las cosas, Carolina se rinde a los encantos del médico personal del rey, un intelectual progresista (Mads Mikkelsen) que se verá dividido entre su lealtad al rey, su amor a la reina y su oportunidad de convertir una Dinamarca aún medieval en un país ilustrado. (FILMAFFINITY)
Premios
2012: Oscar: nominada a la mejor película de habla no inglesa
2012: Globos de Oro: nominada a mejor película de habla no inglesa
2012: Festival de Berlín: 2 Osos de Plata: Mejor actor (Mikkel Boe Følsgaard) y guión
2012: Premios César: Nominada a Mejor película extranjera
2012: Festival de Toronto: Nominada al Premio del Público (Mejor película)
2012: Festival de Sevilla: Sección oficial largometrajes a concurso

Nuevo ciclo de Primavera

lunes, 11 de marzo de 2013

"Pina" de Wim Wenders, el martes 12 de marzo, a las 21 h. en los Multicines Benavente

"Pina"Película: Pina. Dirección y guion: Wim Wenders. Países: Alemania, Francia y Reino Unido. Año: 2011. Duración: 103 min. Género: Musical. Intervenciones: Pina Bausch, Regina Advento, Malou Airaudo, Ruth Amarante, Rainer Behr, Andrey Berezin. Producción: Wolfgang Bergmann, Gabriele Heuser y Dieter Schneider. Música: Thom Hanreich. Fotografía: Helène Louvart y Jörg Widmer. Montaje: Toni Froschhammer. Diseño de producción: Péter Pabst. Vestuario: Rolf Börzik y Marion Cito. Distribuidora: Avalon. Estreno en Alemania: 24 Febrero 2011. Estreno en España: 30 Septiembre 2011. Apta para todos los públicos. Por fin una película que explora realmente las posibilidades del 3D. “Pina” es un ensayo sobre el espacio y el volumen, en el que Wim Wenders, a través de la tecnología, consigue dar toda una nueva dimensión al arte de la danza. En la breve historia del 3D digital, han sido más frecuentes los fiascos por la vía del filtro posterior para hinchar recaudaciones que los títulos que utilizaban la tecnología con conocimiento de causa o, simplemente, por alguna razón. Incluso en los mejores de los casos, aquellos que superaban la idea del lanzamiento de objetos fuera de la pantalla, las tres dimensiones tenían la función de enfatizar la perspectiva o la profundidad de campo, usos loables pero que, en cualquier caso, no permitían intuir prometedoras posibilidades de esa tridimensionalidad. Con “Pina” (ver tráiler), Wim Wenders explora esas posibilidades no intuidas y lo hace a través de la exploración del espacio y el volumen. Por primera vez, el ballet no es un espectáculo que la cámara mira desde angulaciones concretas y posiciones más o menos estáticas, sino un arte en el que se adentra para estudiar su expresividad desde su centro mismo: las dinámicas interiores de una coreografía, los rostros de los bailarines en pleno ejercicio dramático, la multiplicidad de los puntos de interés que se desarrollan sobre las tablas —la extraordinaria danza en un escenario lleno de sillas— y la interacción de los intérpretes con elementos tales como la tierra o el agua. El 3D de Wenders ofrece, en fin, un inédito modelo de representación para la danza, arte a su vez redefinido lejos de los estrictos márgenes de los teatros. En lo que bien podría ser un ensayo sobre las dimensiones del arte, el director alemán trasciende toda consciencia de la disciplina —del cine, de la danza— y lleva a los bailarines de la Tazntheater Wuppertal a desarrollar sus coreografías en exteriores que van desde un entorno urbano al borde de un abismo montañoso, allí donde el espectador podrá mejor plantearse las líquidas fronteras entre arte, espectáculo y tecnología como mediadores de sus emociones. Ensayo, por otra parte, místico y más cercano a la no ficción que al documental —lo que sea que quiere decir eso, el documental—, “Pina” se plantea como misterioso acercamiento a la figura de Pina Bausch a través de la voice over de unos discípulos que se mantienen inmutables frente a la cámara. No es tanta la intención de despejar la incógnita Bausch, sino más bien la de diluir el homenaje en los resbaladizos territorios de la leyenda. En este y en todo sentido, la obra de Wenders bien podría establecerse como la otra mitad de un díptico completado por “La danza” (Frederick Wiseman, 2009): el culto al mito y la exploración expresiva, como contraplano del estudio institucional, la rutina colectiva retratada por Wiseman.

sábado, 23 de febrero de 2013

"De óxido y hueso" de jacques Audiard, el martes 26 de febrero a las 21 h. en los Multicines Benavente


 


La cinta de Jacques Audiard, ganadora en el festival de Valladolid del premio al mejor director, mejor actor y mejor guión, "De óxido y hueso", lleva a las pantallas españolas un drama romántico cuyos protagonistas, interpretados por Marion Cotillard y Matthias Schoenaerts, paradójicamente desconocen el amor. Ella es Stéphanie, una mujer incapaz de amar y arrogante, cuya vida da un vuelco cuando pierde las piernas en uno de sus espectáculos como domadora de orcas en un parque acuático, quedando en silla de ruedas. Él es Ali, un agresivo boxeador con antecedentes penales. El destino cruzará sus vidas, convirtiéndose en indispensables el uno para el otro.

Ficha técnica

Director:


Productores:

Canal+, Why Not Productions, Radio Télévision Belge Francophone (RTBF), Lumiere

Guionistas:

Thomas Bidegain, Jacques Audiard, Craig Davidson

Actores:

Marion Cotillard, Bouli Lanners, Matthias Schoenaerts, Celine Sallette

Género:


País:

Francia

Duración:

120 min.

Año:

2011

Titulo Original:

De rouille et d'os
 

 

'De óxido y hueso': De piernas y corazón

La imprevisibilidad, entendida como la imposibilidad en la predicción respecto a un nuevo proyecto artístico, como rasgo distintivo. Cualidad no definitoria -mucho menos sine qua non- pero sí inherente en el currículum de muchos de los grandes cineastas que han logrado alcanzar la inmortalidad a lo largo de los más de cien años de este loco séptimo arte. La inquietud del mejor de los aventureros, que nunca renuncia a explorar un nuevo territorio (es más, va a él como atraído por una especie de irrefrenable instinto animal), manifiesta en aquellos artistas cinematográficos que incluso después de haber encontrado el éxito siguen a la caza de nuevos horizontes. A Jacques Audiard la comunidad cinéfila le prestó por fin la atención -máxima- que se merecía con la presentación de la obra maestra 'Un profeta' (cuyo único fallo fue coincidir en fechas con aquel otro monstruo titulado 'La cinta blanca').

La pregunta, tras aquella avalancha carcelaria de cine en estado puro, era evidente: Y ahora, ¿cuál es el siguiente paso? Obviamente, mirando los casos previos, no había ni la menor pista para dilucidar dudas. Mejor ni molestarse (y que sirva para futuras ocasiones), porque en efecto, Jacques Audiard ha vuelto a la carga llevándonos a un escenario que poco o nada tiene que ver con el de su último trabajo. Ya no estamos en una prisión gobernada por despiadadas mafias y en la que un joven recluso aprendía que uno de los pilares de la ley de la jungla / supervivencia consistía en tener claro en todo momento a quién hay

 

que rendir cuentas. Cuando el director y guionista había llevado a cabo una inmejorable aclimatación a un entorno tan peligroso como jugoso, ni corto ni perezoso, decidió hacer, una vez más, las maletas y probar suerte, sin olvidarse de su interminable búsqueda de aires completamente nuevos.

Así empieza precisamente su última película, la esperadísima 'De óxido y hueso', presentada en Cannes, donde compitió, para no faltar a la más reciente tradición, directamente con Michael Haneke (y donde, también por no desentonar, volvió a ser destronada por el mismo rival). En un lugar de Francia, un hombre y su hijo se dirigen hacia el sur; hacia una nueva vida, huyendo semi-clandestinamente de un pasado al que se pretende enterrar y dar por muerto. No existe la más remota posibilidad de echar raíces, puesto que cuando éstas hacen el menor amago de salir, hay que volver a movilizarse. ¿La razón? La naturaleza de un protagonista que, por mucho que Monsieur Audiard decida viajar constantemente, sí supone un punto de apoyo lo suficientemente sólido como para poder considerarse como una constante en el cine de este cineasta parisino.

Como ya mostró en la también magistral 'De latir mi corazón se ha parado', Jacques Audiard se mueve como pez en el agua (o para emplear la jerga al uso, ''como orca en la piscina'') en medio de mundos de hombres, en los que las pulsaciones más bajas y primitivas zarandean sin tregua a los personajes que habitan en ellos. La brutalidad, las ambiciones más oscuras (y por ello las más condenables), así como las perversiones que harían estremecerse hasta al más curtido, son como nubarrones que encapotan un cielo en el que, no obstante, de vez en cuando, y siempre de forma contundente, se filtran cegadores rayos de sol en los que se refleja lo sublime de la virtud. Porque no hay gente mala ni buena, simplemente hay personas con días buenos y con días malos (algunas con predominancia de unos u otros, cierto).

Desde que empezara en el mundo del largometraje, a Audiard no ha habido manera de encontrarle un día en el que se hubiera levantado con el pie izquierdo. 'De óxido y hueso' es precisamente la última muestra de ello. Un trabajo quizás no tan memorable como aquellos en los que ha salido a relucir todo su talento, pero sin duda impecable en su ejecución y de una efectividad abrumadora a la hora de alcanzar sus objetivos. Los contrastes repiten en el papel de catalizador de una historia que sobre el papel nos remite a la tercera cinta del mismo autor, 'Lee mis labios', en la que el amor surgía en las condiciones más adversas entre dos personajes definidos al principio por sus handicaps tanto en el plano físico como en el emocional. El personaje femenino ya no sufre sordera, sino una traumática pérdida de las dos extremidades inferiores. El macho alfa de turno repite en la incapacidad de establecer vínculos afectivos (tanto en relaciones como amorosas como en familiares).

La bella y la bestia (encarnados respectivamente por unos magníficos Marion Cotillard y Matthias Schoenaerts, dejando claro que Audiard es también un grandísimo director de actores, tras obrar sendos milagros con Mathieu Kassovitz, Emmanuelle Devos, Romain Duris, Tahar Rahim...) se encuentran, se acercan e interactúan durante dos horas en un sobre cómo complementarse (quedándonos con la punta del iceberg, y como si habláramos del imperecedero cuento de Frank L. Baum, la carencia de piernas, puede, y conste la inseguridad al respecto, encontrar su curación en la falta de cerebro / corazón, y viceversa) en la fuerza salvadora de un amor que por su parte no duda en mostrar sus paradojas. Porqué sí, a quien más daño se hace es a quien más se quiere, y porque hay ciertas metas que no pueden alcanzarse sin previos sacrificios. Y esto que la historia (a partir de varios relatos escritos por Craig Davidson) parecía que vagaba sin rumbo ni intenciones definidas.

Por supuesto que los tiene, estando el timón de la nave a manos de un capitán que ha demostrado siempre saber lo que hace. A sus sesenta años, Jacques Audiard, más que estar oxidado, se confirma como uno de los cineastas en ''operativo'' más modernos en todo el panorama internacional. La edad, combinada con la innegable juventud de espíritu, resulta en una mente brillante que sabe que el buen estilo es el que se usa como vehículo, no como objetivo. Sólo así pueden coexistir Bruce Spingsteen con Katy Perry, o B-52 con Django Django (en lo que es otra excelente selección musical, y van...). Sólo así lo a simple vista grotesco y sórdido se convierte en sensibilidad; en pura espiritualidad carnal, que no son dos términos tan enfrentados, como podría parecer en un principio. Sólo así el marco hiperrealista en el que se establecen sus relatos adquiere un acertadísimo y magnético toque mágico. Sólo así el melodrama de domingo por la tarde muta en película a la que se oye respirar y acercarse a un espectador que no puede permanecer impermeable. Es complicadísimo, pero afortunadamente hay quienes siguen haciéndolo -insultantemente- fácil. www.cineclubfetiche.blogspot.com www.cineclubfetiche.com
 
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